Consejos para mejorar la comunicación no verbal en el trabajo


¿Sabías que entre un 60% y 80% de la comunicación que se produce diariamente es no verbal?

Transmitimos información constantemente, a través de nuestros movimientos corporales, las posturas, las miradas, la distancia física entre unos y otros, la forma de sentarnos o incluso de caminar. Es un lenguaje universal, especialmente analizado en presentaciones, entrevistas de trabajo, exposiciones y auditorios.

A pesar de tratarse de una comunicación inconsciente, debemos cuidar y desarrollar el este tipo de lenguaje siguiendo los consejos de los especialistas y así, conseguir que nuestra comunicación sea percibida como natural y coherente con el mensaje que buscamos transmitir.

Por todo ello, me gustaría destacar tres elementos principales que convierten a cualquier persona en un trabajador creíble, seguro y confiable en el entorno laboral: los gestos, el cuerpo y la voz.


La fuerza de la mirada

Como se suele decir, “los ojos son el espejo del alma” y a través de la mirada, somos capaces de transmitir una infinidad de sentimientos. Por ejemplo, manteniendo contacto visual con nuestro interlocutor, demostramos seguridad en nosotros mismos y en nuestras palabras.


La importancia de la postura corporal

Al mismo tiempo, la postura del cuerpo es un elemento importante de la comunicación no verbal. Lo más adecuado es mantener una posición erguida durante toda la intervención y con los pies abiertos, porque las posturas cerradas o con los brazos cruzados, inspiran cierta desconfianza. Además, cuando alguien se lleva las manos a la cara suele ser producto de algún pensamiento negativo como inseguridad, así que, evitándolo no crearemos este tipo de sensación en nuestro interlocutor.


La energía del espacio

Con este término, me refiero al lugar en el que nos encontremos. De este contexto puede depender la fluidez de nuestra comunicación, por lo tanto, es importante buscar el lugar idóneo para establecer contacto con todas las personas.


El poder de la sonrisa

El escritor estadounidense Max Eastman declaró que “la sonrisa es una bienvenida universal”, y es que este simple gesto es capaz de dar la vuelta a cualquier situación.


La influencia del silencio

En cualquier conversación, es fundamental respetar los momentos de silencio. Estas pausas, no muy largas, sirven para crear dinamismo en nuestro discurso y generan interés en la audiencia.


El valor de los gestos

La clave reside en establecer coherencia entre lo que trasmite nuestro rostro y el diálogo. Por ejemplo, en el momento de realizar movimientos enfáticos, es fundamental hacerlos con la mano abierta y, sobre todo, sin señalar a nadie. De este modo, mostraremos transparencia.

Otros gestos que hacemos sin darnos cuenta como apoyar la barbilla sobre la mano puede significar señal de evaluación, si la palma de la mano está cerrada. Mientras que, si ésta está abierta, puede deberse al aburrimiento o pérdida de interés.


El alcance de la voz

Por último, el tono de la voz es el guía principal de la conversación. Mi consejo es utilizar cambios de entonación, hablar a un buen ritmo y evitar muletillas para crear cercanía con el público.


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